sábado, 5 de junio de 2010

Poemas Jorge Andrés Alemán

CIUDAD
Los postigos presentan, se escuchan pasos, a los lados hallamos celdas,
Los reos se mofan, se burlan y lloran,
Un lloriqueo amargo, ácido que se funde y forma salitre.

La lluvia cae impasible, la pintura del retrato busca donde dormir su oscura siesta.

En mitad de las aceras se acuna el último vestigio de lo que era la vida.
Ellos intentan enviar mensajes, susurros nostálgicos, a sus amigos en el fondo de un desfiladero que la hipocresía construyó con gafas de sol.

Verás señoras regordetas, Hombres vestidos de ignorancia y niños vestidos de valentía,
Aquellos que salvarán el mundo sobre un caballo negro.

Es grande el coliseo donde los espectadores presencian actos crueles y sus risas se elevan
Pensando en la ficción de los interiores rotos de una de tantas gordas que actúan
En aquel teatro bajo la bóveda celeste.

Seguirás caminando y acaso hallarás a un genio o a un sabio bajo el mal pensante puente, que huirá de ti, porque tienes tatuado en la frente un pequeño monstruo rojo que ama al prójimo dejándolo a un lado. ¡Ah! ¡Qué lastima!
Si uno de ellos hablara dejaría caer truenos del cielo y formaría un paso hermoso con el Árbol de la Ciencia.

Hallas en los muros protuberancias y agujeros que crían moscas sin alas y las dejan salir
Como el producido de sus entrañas.

Te encuentras en un Monumento a la Muerte, El ojo del huracán, Amo y señor de los buitres que bajan en complacencia a besar los pies del suicida.
Degradación humana hecha arte,
Hombre gris de ojos saltones, débil como un ratón cobarde, que respira y exhala
Podredumbre.
¡La Sal! Esa que todos sentimos, que respiramos y nos ahoga, que probamos y nos repugna.
Es ella la que corroe a los pequeños edificios.

El espectador comprende ¿Verdad? Es la cabeza de la Sierpe que nos lleva a su escondite.
Disfruta comiendo su presa,
Las almas humanas son hermosas, débiles, ingenuas y no siempre astutas.

Lleva en su lomo el peso de su existencia y les reclama a los hombres su evolución innata.
En él, los inmaduros más sabios de este mundo alzan sus manos al juguete del cielo.

Sus vertebras grises caerán bajo el peso de la miseria y sus ojos llorarán cuando caiga sobre ella el agua que limpiará culpas y obscenidades.
Observará su cola y hallará lo que mas desprecia.

Al final encontraras un fondo. El Abismo permite divisar las aves de tus cuentos que esperan ansiosas su jinete para recorrer la inmensidad de cada estrella.
Aquel mirador que guarda en un cofre de plata los sueños y utopías de veteranos de guerra agonizantes.

Déjate llevar por él ¡Cae! Hallarás aves teñidas de verde ofreciéndote en el pico una flor blanca de los efímeros jardines.
¡Vamos! ¡Anímate!
Hallarás modestas casas hechas de muros esponjosos, habrá verdes camas donde tus ojos se regocijarán. Habrá una pequeña hormiga que te atrapará

¡Vamos! ¡No es tan malo como parece!,
Solo necesitas dejarte llevar por los ojos claros que hay al final.

Jorge Andrés Alemán

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