TEXTOS:
ESCRITURA LÍRICA MODERNA - Hugo Friedrich
POETICA DEL ESPACIO - Gastón Bachelard
EL AIRE Y LOS SUEÑOS
LA LLAMA DE UN CANDIL (DE UNA VELA dependiendo de la traducción)
DE BAUDELAIRE AL SURREALISMO. Marcel Brion
EL ALMA ROMÁNTICA Y EL SUEÑO. Albert Beguin
LA DIOSA BLANCA. Robert Graves
SIETE NOCHES. J.L. Borges
SEIS PROPUESTAS PARA UN NUEVO MILENIO. Italo Calvino
EL ARCO Y LA LIRA. Octavio Paz
PARA CONTRIBUIR A LA CONFUSIÓN GENERAL. Aldo Pellegrini.
LOS CUADERNOS DE MALTE - Rilke
ANTOLOGÍAS:
de poesía alemana - "Fabril"
inglesa - "Revolv"
italiana - Dino Campana
surrealista - Aldo Pellegrini
precolombina - Miguel Angel Asturias
Antología contemporánea de la poesía brasilera (Editada por Casa de América)
POETAS:
Netzahualcóyotl
Apollinaire
Guillaune
Blaise Sendras
Huidobro
Cesar Vallejo
Jaime Gil de Biedma
Dylan Thomas
José Antonio Ramos Sucre
Rubén Darío
José Asunción Silva
Tuerto López
Luis Vidales
Héctor Rojas Herazo
Carlos Obregón
Fernando Charry
Aurelio Arturo
Jaime Jaramillo Escobar - X504
José Manuel Arango
Rómulo Bustos
Lucía Estrada
jueves, 10 de junio de 2010
sábado, 5 de junio de 2010
Poemas Jorge Andrés Alemán
CIUDAD
Los postigos presentan, se escuchan pasos, a los lados hallamos celdas,
Los reos se mofan, se burlan y lloran,
Un lloriqueo amargo, ácido que se funde y forma salitre.
La lluvia cae impasible, la pintura del retrato busca donde dormir su oscura siesta.
En mitad de las aceras se acuna el último vestigio de lo que era la vida.
Ellos intentan enviar mensajes, susurros nostálgicos, a sus amigos en el fondo de un desfiladero que la hipocresía construyó con gafas de sol.
Verás señoras regordetas, Hombres vestidos de ignorancia y niños vestidos de valentía,
Aquellos que salvarán el mundo sobre un caballo negro.
Es grande el coliseo donde los espectadores presencian actos crueles y sus risas se elevan
Pensando en la ficción de los interiores rotos de una de tantas gordas que actúan
En aquel teatro bajo la bóveda celeste.
Seguirás caminando y acaso hallarás a un genio o a un sabio bajo el mal pensante puente, que huirá de ti, porque tienes tatuado en la frente un pequeño monstruo rojo que ama al prójimo dejándolo a un lado. ¡Ah! ¡Qué lastima!
Si uno de ellos hablara dejaría caer truenos del cielo y formaría un paso hermoso con el Árbol de la Ciencia.
Hallas en los muros protuberancias y agujeros que crían moscas sin alas y las dejan salir
Como el producido de sus entrañas.
Te encuentras en un Monumento a la Muerte, El ojo del huracán, Amo y señor de los buitres que bajan en complacencia a besar los pies del suicida.
Degradación humana hecha arte,
Hombre gris de ojos saltones, débil como un ratón cobarde, que respira y exhala
Podredumbre.
¡La Sal! Esa que todos sentimos, que respiramos y nos ahoga, que probamos y nos repugna.
Es ella la que corroe a los pequeños edificios.
El espectador comprende ¿Verdad? Es la cabeza de la Sierpe que nos lleva a su escondite.
Disfruta comiendo su presa,
Las almas humanas son hermosas, débiles, ingenuas y no siempre astutas.
Lleva en su lomo el peso de su existencia y les reclama a los hombres su evolución innata.
En él, los inmaduros más sabios de este mundo alzan sus manos al juguete del cielo.
Sus vertebras grises caerán bajo el peso de la miseria y sus ojos llorarán cuando caiga sobre ella el agua que limpiará culpas y obscenidades.
Observará su cola y hallará lo que mas desprecia.
Al final encontraras un fondo. El Abismo permite divisar las aves de tus cuentos que esperan ansiosas su jinete para recorrer la inmensidad de cada estrella.
Aquel mirador que guarda en un cofre de plata los sueños y utopías de veteranos de guerra agonizantes.
Déjate llevar por él ¡Cae! Hallarás aves teñidas de verde ofreciéndote en el pico una flor blanca de los efímeros jardines.
¡Vamos! ¡Anímate!
Hallarás modestas casas hechas de muros esponjosos, habrá verdes camas donde tus ojos se regocijarán. Habrá una pequeña hormiga que te atrapará
¡Vamos! ¡No es tan malo como parece!,
Solo necesitas dejarte llevar por los ojos claros que hay al final.
Jorge Andrés Alemán
Los postigos presentan, se escuchan pasos, a los lados hallamos celdas,
Los reos se mofan, se burlan y lloran,
Un lloriqueo amargo, ácido que se funde y forma salitre.
La lluvia cae impasible, la pintura del retrato busca donde dormir su oscura siesta.
En mitad de las aceras se acuna el último vestigio de lo que era la vida.
Ellos intentan enviar mensajes, susurros nostálgicos, a sus amigos en el fondo de un desfiladero que la hipocresía construyó con gafas de sol.
Verás señoras regordetas, Hombres vestidos de ignorancia y niños vestidos de valentía,
Aquellos que salvarán el mundo sobre un caballo negro.
Es grande el coliseo donde los espectadores presencian actos crueles y sus risas se elevan
Pensando en la ficción de los interiores rotos de una de tantas gordas que actúan
En aquel teatro bajo la bóveda celeste.
Seguirás caminando y acaso hallarás a un genio o a un sabio bajo el mal pensante puente, que huirá de ti, porque tienes tatuado en la frente un pequeño monstruo rojo que ama al prójimo dejándolo a un lado. ¡Ah! ¡Qué lastima!
Si uno de ellos hablara dejaría caer truenos del cielo y formaría un paso hermoso con el Árbol de la Ciencia.
Hallas en los muros protuberancias y agujeros que crían moscas sin alas y las dejan salir
Como el producido de sus entrañas.
Te encuentras en un Monumento a la Muerte, El ojo del huracán, Amo y señor de los buitres que bajan en complacencia a besar los pies del suicida.
Degradación humana hecha arte,
Hombre gris de ojos saltones, débil como un ratón cobarde, que respira y exhala
Podredumbre.
¡La Sal! Esa que todos sentimos, que respiramos y nos ahoga, que probamos y nos repugna.
Es ella la que corroe a los pequeños edificios.
El espectador comprende ¿Verdad? Es la cabeza de la Sierpe que nos lleva a su escondite.
Disfruta comiendo su presa,
Las almas humanas son hermosas, débiles, ingenuas y no siempre astutas.
Lleva en su lomo el peso de su existencia y les reclama a los hombres su evolución innata.
En él, los inmaduros más sabios de este mundo alzan sus manos al juguete del cielo.
Sus vertebras grises caerán bajo el peso de la miseria y sus ojos llorarán cuando caiga sobre ella el agua que limpiará culpas y obscenidades.
Observará su cola y hallará lo que mas desprecia.
Al final encontraras un fondo. El Abismo permite divisar las aves de tus cuentos que esperan ansiosas su jinete para recorrer la inmensidad de cada estrella.
Aquel mirador que guarda en un cofre de plata los sueños y utopías de veteranos de guerra agonizantes.
Déjate llevar por él ¡Cae! Hallarás aves teñidas de verde ofreciéndote en el pico una flor blanca de los efímeros jardines.
¡Vamos! ¡Anímate!
Hallarás modestas casas hechas de muros esponjosos, habrá verdes camas donde tus ojos se regocijarán. Habrá una pequeña hormiga que te atrapará
¡Vamos! ¡No es tan malo como parece!,
Solo necesitas dejarte llevar por los ojos claros que hay al final.
Jorge Andrés Alemán
miércoles, 2 de junio de 2010
Poemas Erik Rodríguez
PASÓ EN SHOREDITCH CHURCH
Cuentan los ecos de la luz y el moho
que los vieron amarse en una callejuela.
Al caminar dejaban un recuerdo que la piedra se bebía,
y hoy que solo queda el tiempo juntos derramado en el suelo,
sufre reblandecida por un amor que no le corresponde.
Las aguas del río se marean de tanta melancolía,
se cansan de escuchar cómo gime el mármol,
las grietas tampoco desean ver abrirse el vuelo,
que de viejo, caerá muerto sobre el lecho donde riela el cielo.
¡Todo, todo se agita!
Los trenes subterráneos se escabullen entre el polvo,
y enternecidos, rumoran los ratones el por qué de tal afán:
Pareciera que una gota de río huebiese infectado de rosa
el metal de los que nunca se enamoran.
Hasta el viento busca guarida en algún túnel,
sin darse cuenta que lleva un beso colgado en el lomo
y en sus hilos una maldición que proveniene de la piedra
que busca en la zuela de culquier zapato el rastro de aquel beso.
Finalmente, como un pétalo que se desliza en el aire
cae el beso entre la gente:
Dicen que unos oyeron sus últimas palabras,
y otros hablan de su dolido silencio;
mas no se sabe si cerró los ojos,
o los dejó abiertos al exclamar su último aliento.
La verdad solo se sabe hoy que llora la piedra,
volando la muerte entre las aguas van un par de alas,
que huyen los trenes hacia el fin de la memoria,
y todo cortesía de un solo culpable:
Pues luego que acompañado alguna vez visité esa callejuela,
hoy, solitario, sin el eco, ni la luz, ni un testigo,
yace hecho roca mi corazón atado a tu retrato.
Cuentan los ecos de la luz y el moho
que los vieron amarse en una callejuela.
Al caminar dejaban un recuerdo que la piedra se bebía,
y hoy que solo queda el tiempo juntos derramado en el suelo,
sufre reblandecida por un amor que no le corresponde.
Las aguas del río se marean de tanta melancolía,
se cansan de escuchar cómo gime el mármol,
las grietas tampoco desean ver abrirse el vuelo,
que de viejo, caerá muerto sobre el lecho donde riela el cielo.
¡Todo, todo se agita!
Los trenes subterráneos se escabullen entre el polvo,
y enternecidos, rumoran los ratones el por qué de tal afán:
Pareciera que una gota de río huebiese infectado de rosa
el metal de los que nunca se enamoran.
Hasta el viento busca guarida en algún túnel,
sin darse cuenta que lleva un beso colgado en el lomo
y en sus hilos una maldición que proveniene de la piedra
que busca en la zuela de culquier zapato el rastro de aquel beso.
Finalmente, como un pétalo que se desliza en el aire
cae el beso entre la gente:
Dicen que unos oyeron sus últimas palabras,
y otros hablan de su dolido silencio;
mas no se sabe si cerró los ojos,
o los dejó abiertos al exclamar su último aliento.
La verdad solo se sabe hoy que llora la piedra,
volando la muerte entre las aguas van un par de alas,
que huyen los trenes hacia el fin de la memoria,
y todo cortesía de un solo culpable:
Pues luego que acompañado alguna vez visité esa callejuela,
hoy, solitario, sin el eco, ni la luz, ni un testigo,
yace hecho roca mi corazón atado a tu retrato.
Poemas Jeannette Forero
TRAVESÍA
Las bitácoras auscultan más que historias torrenciales
Historias militantes vestidas de valor
Mantaray sendero a lagos de esperanza
A las lluviosas tierras de una artífice aventura
Romper las cadenas vírgenes de la atadura de comodidades exasperantes
Una buena razón.
Fijar el rumbo y comandar hacia una tierra austral
En busca de echar raíces enérgicas
Con el mismo escudo alerce.
A lo lejos en el puerto la fragata anunciando la cercanía
Transbordando con alas de libertad
En medio de infantes toninas
El viento suave a cinco nudos
Crespos del océano acariciando los aromas de la piel
Punto de conexión de marineros de tierras solitarias
Puertos de jóvenes travesías, naisen, natales o punta arenas
Puertos de huellas de guerras civiles
Puertos de tejedores de historias
Puertos de promesas rotas en el albor de las mañanas
Tras el despertar de hombres estancados.
Las bitácoras auscultan más que historias torrenciales
Historias militantes vestidas de valor
Mantaray sendero a lagos de esperanza
A las lluviosas tierras de una artífice aventura
Romper las cadenas vírgenes de la atadura de comodidades exasperantes
Una buena razón.
Fijar el rumbo y comandar hacia una tierra austral
En busca de echar raíces enérgicas
Con el mismo escudo alerce.
A lo lejos en el puerto la fragata anunciando la cercanía
Transbordando con alas de libertad
En medio de infantes toninas
El viento suave a cinco nudos
Crespos del océano acariciando los aromas de la piel
Punto de conexión de marineros de tierras solitarias
Puertos de jóvenes travesías, naisen, natales o punta arenas
Puertos de huellas de guerras civiles
Puertos de tejedores de historias
Puertos de promesas rotas en el albor de las mañanas
Tras el despertar de hombres estancados.
Poemas Jorge Osbaldo
DESPECHO
Ebrio de vino se encuentra el viejo barril.
El despecho lo cubre porque se le fue la sangre añeja,
sangre que llamaban "Brandy" y que habitó
en su casa mucho tiempo.
Ebrio de vino se encuentra el viejo barril.
El despecho lo cubre porque se le fue la sangre añeja,
sangre que llamaban "Brandy" y que habitó
en su casa mucho tiempo.
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